Los territorios que se entienden mejor cuando se recorren despacio. Entrando en una bodega, sentándose a una mesa, hablando con quien trabaja la viña, descubriendo un lagar o probando un vino allí donde forma parte de la vida cotidiana. Con esa filosofía nace el nuevo Pasaporte Turístico de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, una iniciativa que propone convertir el enoturismo en Córdoba en un recorrido abierto, participativo y con muchas razones para regresar. El funcionamiento es sencillo: el visitante recoge gratuitamente su pasaporte en cualquiera de los establecimientos asociados, disfruta de las experiencias incluidas en su recorrido y obtiene un sello en cada parada.

Y comienza el viaje.
Cinco pasaportes y muchas formas de conocer Montilla-Moriles
La iniciativa, impulsada por la Asociación para la Promoción del Turismo del Vino (AVINTUR) con la colaboración de la Diputación de Córdoba, a través del Patronato Provincial de Turismo, cuenta con 2.500 pasaportes distribuidos en cinco modalidades diferentes. Los 58 socios públicos y privados de la Ruta se han repartido entre esos cinco recorridos, combinando bodegas, lagares, restaurantes, tabernas, alojamientos, patrimonio, municipios y diferentes propuestas relacionadas con la cultura del vino. La idea tiene mucho más recorrido que la simple colección de sellos. Cada pasaporte invita a desplazarse, descubrir lugares nuevos y construir poco a poco una visión más amplia de Montilla-Moriles. No hace falta completarlo en un fin de semana ni concentrar todas las visitas en una única escapada: el programa permanecerá activo hasta el 31 de diciembre de 2027. Tiempo suficiente para volver. Y para seguir descubriendo.
El vino también se conoce alrededor de una mesa
Desde Grupo Cabezas Carmona compartimos especialmente esa manera de entender el enoturismo. Hablar de Montilla-Moriles significa hablar de Pedro Ximénez, de generosos, de criaderas y soleras, de lagares y bodegas. Pero también de cocina, recetas, tabernas, conversaciones y mesas en las que esos vinos adquieren otra dimensión. El restaurante y la taberna son parte de esa cadena cultural. Son espacios en los que alguien puede probar por primera vez un fino de Montilla-Moriles, descubrir un amontillado acompañando un plato o preguntar por qué dos vinos elaborados a pocos kilómetros pueden ofrecer perfiles completamente diferentes. Ese pequeño gesto también es divulgación.
Taberna Nº10 y nuestra vinculación con los vinos de Montilla-Moriles
Dentro de Grupo Cabezas Carmona, Taberna Nº10 mantiene una vinculación especialmente estrecha con la cultura del vino de nuestra tierra. Situada en plena Judería de Córdoba y miembro de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, Nº10 ha desarrollado durante años actividades, catas y propuestas destinadas a acercar los vinos cordobeses tanto al público local como a quienes visitan la ciudad. Una filosofía que se extiende al resto de nuestras casas, donde los vinos de Montilla-Moriles forman parte de nuestra manera de contar la gastronomía cordobesa. Conservar una cultura gastronómica también implica servirla, explicarla y conseguir que continúe despertando curiosidad.

Del destino turístico al territorio que se vive
Una de las ideas más interesantes del nuevo Pasaporte Turístico está precisamente en su capacidad para conectar diferentes puntos del mapa. La Ruta del Vino Montilla-Moriles atraviesa 17 municipios de la provincia de Córdoba, además de la capital, reuniendo paisajes, bodegas, patrimonio, gastronomía y experiencias muy distintas entre sí. Ese recorrido permite comprender que detrás de una botella existe mucho más que un producto: agricultura. Oficios. Paisaje. Arquitectura. Historia. Restauración. Comercio. Familias. Cultura. Y existe también una oportunidad para seguir construyendo un modelo turístico que distribuya las visitas por el territorio, genere nuevas razones para desplazarse y permita conocer Córdoba más allá de sus lugares más reconocibles.
Un sello como excusa para el siguiente viaje
El pasaporte puede recogerse gratuitamente al realizar la primera visita a cualquiera de los socios participantes de la Ruta del Vino Montilla-Moriles. A partir de ahí, cada experiencia suma un nuevo sello. Completar los recorridos permite además acceder a los premios previstos por la organización, aunque seguramente el mayor incentivo sea otro: terminar visitando ese lagar, esa bodega, esa localidad o esa taberna que quizá no estaban inicialmente en nuestros planes.
Desde Grupo Cabezas Carmona celebramos iniciativas capaces de poner en movimiento el territorio y de acercar los vinos de Montilla-Moriles a nuevos públicos.




